Como creo que sabemos casi todos, ser gay, y además adolescente, no es nada fácil. Son épocas inestables, en las que se está conformando tu identidad. Una etapa en la que todo te afecta sobremanera. Cualquier cosa, por nimia que sea, te desborda y parece que los granos de arena se convierte en auténticas montañas.
Y si a la ya de por sí complicada adolescencia, le sumas que eres gays, y que en el centro donde estudias hay una homofobia latente, la situación, puede ser bastante desagradable, por definirla de alguna manera.
Esta situación, que creo que es familiar para muchos gays y lesbianas, no ha tenido el suficiente eco en los medios de comunicación hasta no hace mucho. Aunque por suerte, cada vez son más frecuentes los reportajes y las denuncias que muestran el terrible día a día de muchos jóvenes españoles.
Y como ejemplo, un botón. Según Eider Goiburu, miembro de Nahia Lahia Sexologia Elkartea, “la homofobia entre los chicos que cursan Educación Secundaria Obligatoria en Gipuzkoa es habitual y se manifiesta de forma muy violenta”.
Esta declaración la realizó Eider Goiburu en una jornada sobre diversidad afectivo-sexual en el aula a la que asistieron 20 personas y que fue organizada por Gehitu, la asociación de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Euskadi.
La jornada se enmarca dentro del programa “Hablemos de Homosexualidad”, que se está desarrollando en diferentes colegios para concienciar a los centros educativos de esta realidad.
Para Eider Goiburu, “la adolescencia es una de las etapas más difíciles para las personas y, durante este periodo, se potencian las dudas sobre la inclinación sexual. Es un momento de riesgo, por lo que los educadores deben contar con las herramientas necesarias para actuar en caso de que se dé una agresión homófoba”.
Goiburu explicó durante el transcurso de esta jornada que para solucionar este problema hay un buen protocolo de actuación elaborado por el Gobierno Vasco, aunque según señaló, es necesario que cada centro lo adapte a sus propias características.
Goiburu también expresó la diferencia que existe entre la sociedad y la situación que se vive en las aulas, ya que mientras desde los medios de comunicación y desde las instituciones se está trabajando por desterrar la homofobia, lanzando mensajes que calificó como “políticamente correctos”, en los centros educativos “las actitudes homófobas son impresionantes”, con chistes e insultos constantes tanto hacia el colectivo gay, como contra aquellos estudiantes a los que, simplemente, presuponen que es gay.
Lo más alarmente es que todavía los jóvenes creen que el ser gay es algo negativo, y además, muchos adolescentes no tienen el apoyo necesario ni en las familias ni en los centros educativos para salir del armario.
Esto lleva a muchos adolescentes a intentar reprimir o disimular su orientación ante sus compañeros y amigos, para evitar ser “diferentes” y ser uno más de la pandilla.
Este hecho lo corroboró una de las profesoras que participaron en las jornadas. La profesora, que trabaja en el centro Donostialdea de San Sebastián, explicó que aunque en la actualidad está muy bien visto hablar de las libertades sexuales, en las escuelas el asunto está muy lejos de verse totalmente normalizado.
La profesora señaló que el rechazo a un estudiante por ser afeminado está a la orden del día, mientras que insultos como “puto maricón”, o frases como “éste tiene una pluma que no se aguanta” son más comunes de los que podríamos pensar.
Ante este tipo de hechos, Goiburu cree que para combatir la homofobia es básico que los centros educativos transmitan el mensaje de “tolerancia cero” a sus alumnos, además de tomar medidas contra aquellos escolares que discriminen a otros estudiantes por su orientación sexual.
Vía: Ambiente G y Noticias de Gipuzkoa
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